Ante los fuertes recortes que está sufriendo la educación española, y una vez conocida la contrarreforma impulsada por el ministro José Ignacio Wert, a través del anteproyecto de ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa, resulta necesario aclarar media docena de cuestiones.
1.– No es cierto que la educación sea un gasto. Lo dicen organismos internacionales como la OCDE, la UNESCO, o premios Nobel de Economía como James Heckman, que demuestra que por cada euro invertido por niño el rendimiento es de entre el 7% y el 10% anual a lo largo de su vida; es decir, que cada euro invertido en la educación inicial revierte en ocho dólares del producto social en las etapas posteriores, una rentabilidad mucho más elevada que la de los fondos de inversión, dice el propio Heckman irónicamente.
Es decir, es una de las mejores inversiones que puede hacer un país desde el punto de vista económico, porque todo lo que se invierta en prevención se ahorrará posteriormente en reinserción. Además tiene resultados positivos desde el punto de vista cultural, social y político, porque ayuda a crear sociedades más cohesionadas y con una mayor calidad de la democracia.
2.– No es cierto que mejoren los resultados con menor inversión. En el colmo de la desfachatez, el ministro de Educación peor valorado en la historia de este país se atreve a decir que no hace falta gastar más en educación, que con menos recursos pueden mejorar los resultados. Cuando llevamos una desinversión de 6.000 millones de euros desde 2010 y se calcula que podemos llegar a una reducción total de 10.000 millones de euros hasta 2015, nadie que tenga un mínimo de rigor y seriedad puede afirmar que no va a aumentar el fracaso escolar y el abandono escolar temprano. El ejemplo de Finlandia está ahí: mayor inversión y mayor reconocimiento al profesorado, igual a mejores resultados. Y estos resultados son posibles porque ese país invierte en educación más de un punto porcentual del PIB que España, más otras aportaciones indirectas en forma de programas de atención a la familia y la infancia, gratuidad en material escolar y comedores, y un sistema público y gratuito en todos los niveles, incluida la educación superior.
3.– No es cierto que la educación deba ser más productiva y más competitiva. El mercado no debe ser el que oriente la educación. Es un error someter los centros educativos a la competitividad, estableciendo pruebas externas para ofrecer una clasificación de colegios según sus resultados, con el fin de que los “clientes” puedan comparar y elegir aquél que más ventajas competitivas les aporte. En este mercado competitivo las escuelas se hacen más selectivas, rechazando al alumnado que presente mayores dificultades y que pueda hacer descender sus resultados y su posición en el ranking. Se facilita la creación de guetos escolares.
Esa concepción lleva aparejada la denominada “Nueva Gestión”, es decir, gestionar los centros públicos según las recetas de la empresa privada, mediante una mayor autonomía financiera que requiera de fuentes de financiación privadas ante la insuficiencia de la pública; la especialización de los centros para ofrecer una oferta competitiva a la clientela; la elección a dedo de los directores por la administración para “profesionalizarles”, como especialistas en gestión empresarial y sin criterios pedagógicos; y la reducción de la participación de la comunidad educativa, eliminando la capacidad de decisión de los consejos escolares en cuestiones trascendentes.
Todo ello pone en peligro la mejora de la gestión al reducir la participación de los claustros de profesores, de las familias y del alumnado, y puede suponer un menor compromiso con la educación pública de los principales protagonistas de ésta. Por no hablar del retroceso democrático por la gestión burocratizada. O del atentado contra preceptos constitucionales como el acceso a la función pública “desde la igualdad, el mérito y la capacidad”, como demuestra el caso de la contratación ilegal y de nativos anglosajones en Madrid.
4.– No es cierto que las reválidas y una segregación temprana del alumnado mejore la calidad. Concebir la educación como una carrera de obstáculos conseguirá aumentar el fracaso y el abandono escolar, aumentará la segregación clasista y reducirá la igualdad de oportunidades para el alumnado de origen humilde, porque lo único que persigue es formar mano de obra barata para un mercado de trabajo precario y en rotación.
Es un disparate equiparar pobreza con poca capacidad para el estudio en el alumnado que tenga una situación socioeconómica desfavorable. Elimina progresivamente la comprensividad y la igualdad de oportunidades durante la etapa obligatoria en educación. Segregar desde los 13 y 15 años, según los programas, es negar la capacidad
5.– No es cierto que los contenidos deban centrarse en “lo esencial”. Reducir el número de asignaturas y centrar la carga lectiva en unos contenidos mínimos y elementales, lo que en la terminología neoconservadora se llama “volver a lo básico”, empobrece el currículo y la educación. Es lo que Berlusconi resumió con el lema de las tres “ies”: “Inglese, Internet, Impresa” (traducido en España, este último, por “espíritu emprendedor”) y que en España supondría reducir el peso de las enseñanzas de humanidades y artísticas.
Es una decisión clasista dedicar así el período de educación obligatoria a preparar mano de obra barata y flexible, dotada con unos conocimientos instrumentales básicos para acceder a un mercado laboral degradado.de cambio en los jóvenes.
6.– No es cierto que con los recortes aplicados y la contrarreforma prevista la escuela sea de todos y para todos. Muy al contrario: refuerzan la privatización, la segregación y el desmantelamiento de la escuela pública. No estamos ante la construcción de la escuela del futuro, sino ante la vuelta a la peor escuela del pasado. El retorno a la escuela de pobres y a la universidad para ricos del franquismo, como nos descuidemos.
Ante estos ataques a la educación como bien público, además de aumentar la inversión, hay que reivindicar un modelo inclusivo que reconozca el derecho a aprender con éxito escolar de todo el alumnado; impulsando cambios curriculares, metodológicos y organizativos para ofrecer mejores respuestas a la diversidad, con especial atención a quienes tienen más dificultades. Una escuela para aprender cooperando, como una apuesta crucial en la forma de vida democrática, no sólo como una estrategia específica para mejorar el rendimiento académico, sino como parte de una concepción vital y relacional. Una Universidad científica, crítica y autónoma. En resumen, una escuela de todos para una sociedad de todos, más justa y más democrática.
Agustín Moreno es profesor de Secundaria de Vallecas y representante de la Marea Verde.
Fuente: http://www.cuartopoder.es/tribuna/desmontando-mentiras-en-la-educacion/3230
La aplicación de recortes y medidas pretendidas por los gobiernos es un contrasentido y una insensatez. Pero aún siendo muy graves las repercusiones que puedan tener en el conjunto del sistema educativo, en el medio rural, no puede sino menoscabar la igualdad de oportunidades y la compensación a las zonas con menos posibilidades educativas. Hay que tener en cuenta que estamos hablando de personas, de niños, de familias y a largo plazo el desarraigo social y cultural es muy elevado y costoso.
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martes, 25 de septiembre de 2012
miércoles, 14 de diciembre de 2011
Sobre los valores de nuestro sistema educativo
Me parece irresponsable la falta de respeto que muestran los ideólogos neoliberales al trabajo que en las últimas décadas ha hecho la sociedad española en su conjunto para construir el Sistema educativo que ahora disfrutamos.
En España tenemos un Sistema educativo homologable internacionalmente. Se ha ido edificando en un proceso histórico en el que ha primado la búsqueda generosa del consenso, la generalización de una educación universal que dé oportunidades personales a todos, compense desigualdades, favorezca la cohesión social y promueva la libertad personal y la ciudadanía democrática. Un sistema, hasta ahora, en expansión con aspiraciones permanentes a mejorar su calidad y equidad contando con la cooperación de todos los agentes implicados de una manera sosegada, participativa, abierta y plural. En los últimos treinta años, en España, el gasto en educación ha pasado del 1,3% del PIB al 4,8%.
Hay tópicos (falsos) que lastran el debate educativo español que sería necesario revisar con tranquilidad. Por ejemplo, se repite con frecuencia que ha habido muchas leyes educativas, que éstas no han tenido consenso y son partidistas. También se repite que el Sistema educativo español es un desastre, poco eficiente y lleva deteriorándose sin parar desde 1968 (fecha en la que debía ser estupendo, por lo visto). Ninguna de estas afirmaciones creo que sea justa. Más bien pienso todo lo contrario y también opino que el no reconocerlo así es muy irresponsable. Por eso, es muy inquietante para nuestro país el peso de la facción neoliberral que tiene acaparado el discurso educativo del Partido Popular y de otras organizaciones allegadas desde 1996 y que usa argumentos basados en tópicos que no son verdad.
Veamos qué ha pasado en los últimos cuarenta años: Seguir aquí. Tomado del blog de Orcasur.
En España tenemos un Sistema educativo homologable internacionalmente. Se ha ido edificando en un proceso histórico en el que ha primado la búsqueda generosa del consenso, la generalización de una educación universal que dé oportunidades personales a todos, compense desigualdades, favorezca la cohesión social y promueva la libertad personal y la ciudadanía democrática. Un sistema, hasta ahora, en expansión con aspiraciones permanentes a mejorar su calidad y equidad contando con la cooperación de todos los agentes implicados de una manera sosegada, participativa, abierta y plural. En los últimos treinta años, en España, el gasto en educación ha pasado del 1,3% del PIB al 4,8%.
Hay tópicos (falsos) que lastran el debate educativo español que sería necesario revisar con tranquilidad. Por ejemplo, se repite con frecuencia que ha habido muchas leyes educativas, que éstas no han tenido consenso y son partidistas. También se repite que el Sistema educativo español es un desastre, poco eficiente y lleva deteriorándose sin parar desde 1968 (fecha en la que debía ser estupendo, por lo visto). Ninguna de estas afirmaciones creo que sea justa. Más bien pienso todo lo contrario y también opino que el no reconocerlo así es muy irresponsable. Por eso, es muy inquietante para nuestro país el peso de la facción neoliberral que tiene acaparado el discurso educativo del Partido Popular y de otras organizaciones allegadas desde 1996 y que usa argumentos basados en tópicos que no son verdad.
Veamos qué ha pasado en los últimos cuarenta años: Seguir aquí. Tomado del blog de Orcasur.
domingo, 15 de agosto de 2010
¿Puede el dinero conseguir mejores notas?
La ciudad de Nueva York intentó hace tres años lanzar un sistema para premiar el aprendizaje entre escolares de 9 a 10 años de edad (cuarto grado) y de 12 a 13 años (séptimo grado). Se conocía como Spark, o "efectivo por notas" entre el público... Se traba de ... dar una ayuda financiera de hasta 500 dólares en función del rendimiento en clase.
Como dijo algún profesor, el objetivo era alimentar la confianza del joven estudiante, para que mejoraran en lectura y matemáticas, donde se notaba que más flojeaban. Es decir, motivarles a ser competitivos sabiendo que van a ganar más dinero si sus notas suben. Al programa, dotado con 6,1 millones de dólares, se acogieron 8.600 familias en 31 centros.
El proyecto estuvo dirigido por la Universidad de Harvard. Y en un primer momento se pensó que era efectivo. La iniciativa se replicó en las ciudades de Washington, Chicago y Baltimore. Pero si se esperaba que con un par de cientos de dólares los jóvenes se pusieran a hincar los codos, gran sorpresa. En realidad no hubo un cambio en el hábito de estudio.
El programa de dos años lanzado por Michael Bloomberg, Alcalde de Nueva York, pensado sobre todo para las familias con menos recursos, alimentó un debate sobre si es correcto motivar a los estudiantes con dinero y sobre las implicaciones morales y psicológicas de esta estrategia educativa. Y creó además la duda de saber que pasará con estos estudiantes en el largo plazo.
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