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domingo, 24 de marzo de 2013

¿POR QUÉ LES MOLESTA TANTO QUE SE HABLE CATALÁN?


Algunos, si pudieran, borrarían el catalán del mapa. Me refiero a la lengua. Ya se intentó en el pasado y parece algo no superado. ¿De dónde viene ese odio-temor a que se hablen otras lenguas en este país? No es necesario recordar las expresiones despectivas de algunos o el famoso «yo hablo catalán en la intimidad». ¿Por qué cuesta tanto comprender la riqueza cultural que supone la existencia de cualquier idioma, de todos los idiomas? ¿O es que se siente un poquito de envidia porque los bilingües nos entienden y nosotros no les entendemos (aunque sea una conversación que ni nos va ni nos viene)? 
Ahora el ministro del ramo está empeñado en castellanizar a los niños catalanes (pero no habla de los vascos, gallegos..., aunque esto da igual). Como si el castellano no existiera en Cataluña. La presencia del castellano es tan fuerte (lo crean o no lo crean), que pocos niños en cualquier sitio de este país no sabe castellano. Y también parece que les molesta que los niños que llegan a Cataluña aprendan catalán. A los niños no les supone ningún problema  aprender una nueva lengua, para ellos todo son ventajas, y pueden hablar perfectamente con sus padres en castellano y con sus nuevos amigos en catalán.  Son los adultos los que están llenos de prejuicios. 
Es evidente la riqueza personal, social y cultural de aprender más de una lengua desde niño. La reforma educativa del PP, y su modelo centralizador, es retrógrada y pro-franquista. Los niños de padres castellanoparlantes no se van a olvidar del castellano, y cuantas más lenguas conozcan mejor para ellos. Tanto que insiste el ministro Wert en las evaluaciones externas, se olvida que los resultados en lengua en las comunidades bilingües son mejores que en las monolingües. Y el ser bilingües les permite y facilita ser trilingües. En Cataluña los niños no sufren porque la escuela les enseñe catalán. Cuantas más lenguas se saben más cohesionadas son las sociedades. ¡El ministro y otros como él que se den una vuelta por Suiza! (O por el mundo).

Autora: Lourdes

sábado, 7 de mayo de 2011

¿Caminamos a pasos de gigantes hacia la vuelta a dos o tres sistemas educativos?

Siguiendo a Yolanda EducaRueca (¡Gracias Yolanda!) y a Orcasur he visto este vídeo :


Al verlo me he acordado del imprescindible texto de León Felipe, "¿Pero, por qué habla tan alto el español?" y me están dando ganas de hablar alto, de gritar.
Supongo que esta es una opinión en minoría, pero creo que hay que advertir de algunos peligros.
En la práctica, la libertad de la que habla Esperanza Aguirre en el vídeo es la de los centros para poner currículos en los que no quepan los extranjeros pobres, las minorías étnicas, los más necesitados de educación, -si creemos en la educación como el mejor medio para mejorar a las personas y a los pueblos-, y estimular e imponer una competencia injusta para que los centros y los profesores, en vez cooperar, se den codazos unos a otros y se humillen ante la administración buscando un trato de favor frente a sus colegas. Ese y no otro su ideal oculto.
¡¡Socorro!!
¡¿Qué será de los "malos alumnos"? ¿Qué será de las familias desorientadas? ¿Qué será de los profesores generosos y con vocación? ¿Qué será de las minorías? ¿Qué será del servicio público de la educación?!
El punto clave de la estrategia de los neoliberales para romper la unidad del sistema educativo y hacerlo excluyente para consolidar, separar y diferenciar aún más las clases sociales, está en la diferenciación de los currículos por centros y en un futuro, (si nadie lo remedia) en una diversidad, de hecho, de los títulos académicos de la enseñanza obligatoria. Si a esto añadimos un mucho de autoritarismo, para solucionar los problemas expulsando, a las bravas, sin necesidad de tener que estudiar los casos y decidir educativamente siempre, mucho mejor. La solución fácil es buscar lo cómodo, sacudirse los problemas y, por supuesto si se tercia, hacer trampas. Eso siempre; la doble vara de medir.
En resumen, la maniobra es combinar lo que llaman "libre elección", con selectividad encubierta en el acceso en base a currículos diferentes y una hostilidad, solapada o explícita, a las personas que molestan. (Eso, tan conocido, de llamar a las familias y convencerlas de que sus hijos o hijas no va bien allí, que no tienen especialistas para ellos, que es mejor que se lo lleven) De esta manera se crea una doble red, aunque se salven algunos centros que no persiguen estos objetivos. El quid de esta operación son cosas como los programas bilingües, los centros de excelencia, las CDI, los directores trepas, las listas negras, cerrar los Centros de Profesores, desprestigiar a los sindicatos, etc. ¡¡¿Es que no lo ve nadie?!!
Para que todo sea viable, de manera paralela es necesario viciar en los funcionarios el sentido de servicio público. ¿Cómo?: La arbitrariedad en la distribución de puestos de trabajo y el estímulo de una competencia injusta y sin publicidad entre compañeros. Clasificar a los centros, con publicidad, por resultados en unas pruebas de discutible utilidad sin introducir correctores ni tener en cuenta el contexto sociocultural y económico de las familias de esos centros. Una persona humillada, pierde la dignidad y se convierte en sumisa y acrítica. Si la evaluación sirviera para introducir mejoras y planes compensatorios tal vez sería cuestión de discutir y dialogar sobre esas mejoras y planes, pero la realidad muestra la injusta competencia, que califican de "libre competencia", partiendo de situaciones muy distintas,... sin igualdad de partida no hay libertad posible y sin acciones positivas compensatorias, dificilmente se dará la fraternidad deseable en la cooperación.
Es, lo que lleva esta señora, una continua lucha en contra de la igualdad, apelando a lo que llama libertad, aquel lema por el que se jugó la vida el pueblo en la Revolución Francesa, y que junto al de fraternidad iban indisolublemente unidos en su lucha revolucionaria: Libertad, Igualdad y Fraternidad.
Como curiosidad histórica, que tal vez sólo recordemos las personas mayorcitas: En su día, en los años ochenta, priorizar la proximidad del domicilio en el derecho de los padres a la elección de centro fue una petición de los colegios de los barrios selectos para que no viniesen gente de otros barrios con menos estatus social. Bien es cierto, que eran otros tiempos.
Más de lo mismo en la página de Orcasur (sin duda un documentado y completo trabajo que debemos leer absolutamente pues, aquí en Extremadura, un bilingüismo por itinerarios diferenciados, discriminativo y no igualitario, está haciendo mella con muchas bendiciones):
"Se pretende convertir la escuela en una empresa que tiene por objeto final el rendimiento. Esto se convertiría en una trampa mortal para los desheredados de la Tierra." Paulo Freire. La pedagogía de la esperanza.