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lunes, 9 de marzo de 2009










Estamos terminando de organizar una charla-coloquio en colaboración con el ATENEO DE BADAJOZ sobre el “MANIFIESTO PEDAGÓGICO NO ES VERDAD” -ANÁLISIS DE TÓPICOS REFERIDOS A LA EDUCACIÓN-.

En el manifiesto promovido por la RED IRES (Investigación y Renovación Escolar) se ponen en cuestión algunas ideas generalizadas actualmente sobre la Educación como que en la escuela española predomina un modelo no transmisivo; los estudiantes se dedican a hacer actividades poco relevantes; los contenidos de siempre ya no se enseñan; los niveles han bajado (lo que algún columnista ha llamado despectivamente "la Pedagogía de la plastilina"); los alumnos de hoy son peores que los de antes y, por último, la idea de que los profesores de hoy tienen un exceso de formación pedagógica y un déficit de formación en los contenidos de las materias.
El manifiesto pedagógico NO ES VERDAD ha sido firmado por organizaciones, colectivos y personas relevantes del mundo de la educación. El colectivo Afilalápiz de Extremadura ha firmado el manifiesto.
Enlaces para firmar y saber más:

http://www.firmasonline.com/1firmas/camp1.asp?C=1821
http://www.redires.net/

miércoles, 25 de febrero de 2009

Un nuevo modelo de docente

El sistema educativo ha cambiado estructuralmente: los contenidos, la función social, la relaciones, los agentes educadores,… ya no son lo que eran.
Venimos de una cultura escolar, muy arraigada, en la que el docente ha sido el principal protagonista de la acción educativa: él enseña, de él se aprende y marca el proceso. Es necesario seguir construyendo otro marco que gire en torno al aprendizaje personal. Desde la diversidad individual y donde quepan los diferentes estilos de aprendizajes del alumnado. Deben partir de la premisa de que el conocimiento también está en la mente del alumnado y en el bagaje cultural que traen. Asimismo, utilizar las variadas fuentes de información actuales, considerando el entorno como medio de aprendizaje y no de manera, casi exclusiva, los libros de texto. El docente, en este contexto, actúa con autonomía y como facilitador del proceso de enseñanza-aprendizaje.
Definir el modelo de docente que se necesita para gestionar este nuevo modelo educativo es una tarea ardua. Nos atrevemos a insinuar algunas líneas de reflexión para el debate que el documento de propuestas para la Ley de Educación de Extremadura nos plantea.
El nuevo docente necesita una personalidad (capacidades, actitudes, preparación, conocimientos, competencias, habilidades,…) que le aseguren en la práctica la posibilidad de legitimar su acción. Necesita un cierto grado de liderazgo, de compromiso en ámbitos que van más allá del aula y del conocimiento académico de una materia.
El docente necesita un nuevo tipo de formación inicial. Desarrollar planes de formación que generen un conocimiento pedagógico interrelacionado con la práctica educativa, con los centros escolares. Esta nueva formación inicial no es condición suficiente pero sí necesaria.
Al nuevo docente se le exige un nuevo rango epistemológico: analizar la realidad educativa desde la complejidad. Los hechos sociales son multirreferenciales y su estudio requiere múltiples perspectivas. Sus decisiones provocan consecuencias previstas y otras muchas imprevistas.
Convivir con un cierto grado de incertidumbre, a veces provoca, actitudes escépticas nihilistas y paralizantes. El nuevo docente ha de ser capaz de tomar decisiones en este ambiente guiado por un pensamiento utópico más o menos fundamentado. Una buena formación siempre implica un cierto grado de reivindicación.
El mundo de la tecnología nos ha puesto a nuestro servicio artefactos capaces de generar cambios en los modelos de enseñanza-aprendizaje. Saber utilizarlos con rigurosidad y pertinencia es otra característica del docente que se necesita actualmente.
Otra dimensión importante es asumir que su trabajo tiene, ¡siempre!, una dimensión axiológica ineludible. Procesamos conocimientos pero también “producimos” personas. Esto supone añadir a su profesión la dimensión de educador.
La sociedad exige un constante aprendizaje: su trabajo y su reflexión sobre su práctica debe generar conocimiento de forma colaborativa que potencie la creación de nuevas posibilidades. Se trataría de un conocimiento interiorizado que desde la reflexión sobre su actividad se proyectara en renovadas acciones.
Colectivo Afilalápiz