Hay días en que una, optimista por naturaleza, encuentra motivos muy concretos para creer que, aunque lentamente, algo se va moviendo en la escuela, en la Escuela Pública con mayúsculas.
El sábado fue para mí uno de esos días. No es fácil encontrar un Centro donde, por unanimidad, el claustro, tras dos años de un proceso bien hecho, bien trabajado, por gente que se lo cree, decide iniciar un camino de compromiso con la realidad para transformarla, para, como decían citando a Freire, transformar las dificultades en posibilidades. Pues ahí lo tienen, el CRA “La Encina” de Valdetorres.
Y tuve la suerte de que me invitaran, allí pasé años importantes en mi vida, los mejores quizás, allí fueron mis hijos a la escuela. Y allí acudí para asistir a una jornada en la que las familias habrían de pronunciarse sobre el proceso de transformación del Centro en Comunidad de Aprendizaje.
Una representante de CREA habló de Comunidades de Aprendizaje y Participación Familiar.
Dos maestras y una madre del CRA Ariño-Alloza de Teruel, contaron su experiencia de cinco años como Comunidad de Aprendizaje, utopía hecha realidad, os lo aseguro.
Y luego, tras unos minutos de alguna pregunta, alguna duda, pero sobre todo aportaciones cálidas, ilusionadas, las familias dijeron SÍ, unánimemente, como el claustro.Y es que si los profes dicen que quieren construir el Centro que desearían para sus hijos… pocos se resistirían.
Ahora van a soñar su futuro, todos, familias, alumnado, profesionales… participando de verdad, sin pantomimas vacías de contenido, organizándose para conseguir lo que han soñado.
Y pasé una mañana con la lágrima a punto de caer, o cayendo… porque allí, de verdad, se estaba hablando de cambiar la escuela.
Espero que la Administración Educativa esté a la altura de las circunstancias, parece que hasta ahora ha sido así .
La singladura empieza y sólo quiero desearles que superen cada dificultad que aparezca y que no desaparezca el brillo de sus ojos.
Os deseo, amigos y amigas, una hermosa travesía.
Luego llegué a casa y entré en Rayuela, tenía que poner "las notas", ahora ya no basta con decir que los chicos progresan, no, hemos vuelto hacia atrás unos añitos, hay que poner calificaciones de suficiente a sobresaliente… por ley, una ley hecha por un partido que se dice de izquierdas. Y sentí que me desinflaba por dentro, porque ahora, después de muchos años de respeto a los niños, de evaluar explicando, valorando lo conseguido, para seguir avanzando… ahora, tengo que volver a etiquetar , ¡¡¡menuda estafa!!!… y me siento calificando-clasificando-etiquetando para el mercado… y pienso en los que por allá arriba andan trazando estas leyes, y se me vienen malos pensamientos a la cabeza, deben tenerlo muy claro, ellos.
Eso sí, que no nos cuenten películas, que no vengan hablando de estímulos, de recompensar el esfuerzo… de mentiras. Porque nosotros sabemos que un niño no necesita para aprender más que su curiosidad insaciable y nuestro apoyo, y ahí es donde hay que estar, guiando, mostrando posibilidades, animando, haciéndoles sentir que pueden… Y poner etiquetas, calificar/clasificar… es cualquier cosa menos educar.
Claro que, si se trata de calificar…¿ por qué no empezamos a ponernos nota a nosotros mismos? Ministra, consejera, maestros y profesores… porque somos nosotros los que fracasamos cuando fracasa un niño. Porque ellos vienen al mundo ávidos de aprender y les interesa TODO, y qué hacemos para que tras varios años de escuela estén tan hartos que lo que de verdad les interesa lo aprenden al margen nuestro, porque eso sí, aprender siguen aprendiendo, está en su naturaleza.
Esta era la de arena, también hay que desahogarse, digo yo.